Academia Militar de la Aviación Bolivariana un vuelo magistral de 92 años

Las nubes y el sol sellaron un pacto que fue susurrado por el aire entre la multitud expectante hace noventa y dos años. La tinta abrazó el papel y tras los rastros caligráficos de los pioneros del aire, el cielo maracayero rompió para siempre el silencio. Se decretó la creación de la Escuela de Aviación Militar el 17 de abril de 1920, poco tiempo después que el hombre había atravesado las nubes.

Así, el Decreto Nro. 127 subscrito por el doctor Victorino Márquez Bustillos, entonces presidente provisional del país, sirvió de impulso para que la escuela emprendiera un vuelo magistral con escalas en el tiempo para reabastecerse con profesionalismo, tecnología y tesón.

A las siete de la mañana de aquel 10 de diciembre del año 1920, se celebró la apertura del “Campo de Aviación”, en un terreno conocido como San Jacobo. Este trascendental acto estuvo presidido por el coronel David López Henríquez, primer director de la escuela; el capitán Robert Petit, instructor; el primer mecánico Ludovic Pouget y el segundo mecánico Luis Rollon.

Cada uno de los cargos anteriores se había decretado previamente el 13 de octubre según el documento número 129 de la memoria del Ministerio de Guerra y Marina.

Fue así como se constituyó el personal de planta del instituto, al que luego se le sumaron un contador; un médico y un practicante que atenderían a una matrícula conformada por 30 alumnos de los cursos de pilotaje y mecánica; 15 de ellos ciudadanos civiles y 15 oficiales del Ejército.

Paralelamente, se concretaba la organización del Cuerpo de Infantería de Aviación, según el reglamento orgánico de la recién creada escuela, donde se contemplaba la disciplina, y las condiciones del entrenamiento y formación de los alumnos.

Desde el año 1936 hasta 1960, la Escuela de Aviación funcionó en lo que hoy en día es la sede del Liceo Militar Libertador. Anterior a esta fecha, lo venía haciendo en un potrero ubicado en la actual Avenida Bolívar de Maracay. Sin embargo, los nuevos retos de formación y la incorporación de una mayor plaza de aspirantes, exigieron el traslado hacia Boca de Río, donde hoy se continúa con la capacitación integral de los pilotos de la nación.

Uno de los primeros programas de estudio de la escuela fue elaborado por el oficial Robert Petit. En él se contemplaban algunos requisitos para la obtención del certificado de aviador militar; entre esos, se debía cumplir una hora de vuelo sobre los 2.000 metros de altura; se debían realizar tres viajes triangulares para un total de 9 aterrizajes; y la ejecución de descensos con el motor parado a una altura de 5.000 metros.

Impulsando la actividad aeronáutica
De acuerdo con algunos documentos históricos, fue el capitán Petit quien ascendió a las nubes en un Caudrón G-3 azul celeste, durante los vuelos inaugurales de la escuela. Mientras que el subteniente Francisco Leonardi fue el primer alumno en cumplir con todas las exigencias del programa de Petit, durante su vuelo. Con el impulso de toda una actividad aeronáutica, que incluía vuelos, adquisición de aeronaves, y la formación de oficiales militares en esta disciplina, se fueron construyendo hangares provisionales y depósitos para el resguardo de los bienes.

Desde sus inicios y hasta 1946 la escuela recibió y formó oficiales del Ejército y la Armada como pilotos. No obstante, comienza una restructuración en cuanto al ingreso de los nuevos aspirantes, pues en ese momento tenían que haber aprobado el tercer año de bachillerato, para luego egresar de la escuela con los títulos de bachiller y piloto, o en su defecto especialistas en las diferentes ramas aeronáuticas.

Sin embargo, en el año de 1968, la escuela cambia a “Academia de la Fuerza Aérea”, transformando sus programas de estudios de manera integral para impartir una enseñanza equiparada con el nivel universitario, de modo que en 1969 sus aspirantes ingresaban con el título de Bachiller en Ciencias. Más tarde, el 7 de marzo de 1974 según Decreto 1.605 pasó a ser instituto universitario.
Para cumplir con las exigencias que demandan los nuevos acontecimientos nacionales, la escuela, hoy en día Academia Militar de la Aviación Bolivariana, pasó a formar parte de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela. Transformación que se suscribe en el Decreto Presidencial Número 7.662, y se publica en la Gaceta Oficial Nro. 39.502. Con esto, no sólo se incorporan nuevos planes de estudio, sino que también se logra una evolución de la enseñanza netamente académica a una enseñanza académica-humanista.

Hasta la fecha, más de 31 promociones han pasado por este semillero de líderes, siendo actores y a la vez testigos de los innumerables cambios experimentados por el Alma Máter de la Aviación, Militar, entre ellos: un nuevo Plan de Estudio denominado Simón Bolívar, la incorporación de las Tecnologías de iInformación y Comunicación, a través de la apertura de un punto de conexiones de CONATEL, la recepción de mujeres como cadetes, la incorporación de aspirantes a oficiales asimilados, la adquisición de nuevos sistemas aéreos y equipos, nuevos íconos aéreos, la reactivación de escuadrones, inéditos entrenamientos militares y la integración de los cadetes con su entorno social. Sin duda, sus transformaciones son huellas indelebles del progreso de un recinto académico revolucionario, que abrazado por impetuosos valles repletos del verdor de la esperanza, hoy ratifica su compromiso con el país, para seguir formando a los centinelas del aire, guardianes del cielo patrio que desde el cielo vigilan los sueños de los hijos de Bolívar.

 

Fuente: AMBV


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