Prosigue combate contra minería ilegal en Venezuela

Con cuatro meses de operaciones en Venezuela, el Plan Caura detuvo el avance de la minería ilegal en la margen derecha del río Orinoco, una de las zonas de mayor diversidad biológica en el planeta.

El programa, que más que una acción militar constituye una iniciativa integral para combatir ese flagelo, logró desalojar del sureño estado de Bolívar a más de 20 mil personas dedicadas a la explotación furtiva de yacimientos de oro.

Henry Rangel, coordinador general de la estrategia de enfrentamiento a la actividad ilícita, confirmó que gracias a las acciones de fuerzas combinadas del ejército y otras instituciones afines, fueron recuperadas unas 30 mil hectáreas en sitios naturales de gran prominencia.

Además de la lucha contra prácticas dañinas para la naturaleza, el Plan Caura libró a los trabajadores clandestinos de la explotación a que eran sometidos como resultado de las intensas faenas en busca de riquezas auríferas, diamantes y coltán, subrayó en declaraciones al canal Televen.

Para el ministro del ambiente, Alejandro Hitcher, detrás de la extracción ilícita de oro y otros minerales se encuentran mafias transnacionales y oligarquías locales quienes esclavizan a indígenas y campesinos, sujetos a esa maquinaria de aprovechamiento indiscriminado de los filones.

El proyecto prevé, además, acciones para revertir los daños causados al medio natural, fundamentalmente a la vegetación y a las cuencas de la región, entre las que descuellan el Caroní, que abastece a la mayor hidroeléctrica del país, y el Caura, considerado el corazón de un paraje prácticamente virgen donde sobrevive una exuberante selva primaria, protegida con la figura de reserva forestal.

Detener procesos de desertificación en espacios donde hubo una pérdida significativa de la floresta resulta prioridad, al igual que la preservación de los torrentes, en peligro por el empleo de mercurio (sustancia altamente contaminante) para separar el oro de otros metales.

Comentó que hay sitios como las márgenes del río Cuyuní con gran tradición en materia de minería que podrán abrigar esa actividad económica, bajo control del estado y con métodos sustentables desde el punto de vista ambiental.

Aquí, añadió, coexisten los yacimientos de oro con una gran biodiversidad, el propósito es extraerlo mediante sofisticados métodos, respetuosos con el entorno.

En el plan participan expertos del ministerio público, especialistas del ministerio para el ambiente, de las comunas, junto a funcionarios de agricultura y tierra, entre otros sectores.

Se trata de una política integral, para impedir agresiones a la soberanía territorial y proteger la naturaleza, que en algunos puntos pudiera tardar más de un siglo en recuperarse de los perjuicios, dijo.


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